Tu eres mi Dios, tú eres mi única felicidad

La Fraternidad envejece... Sin embargo, hay todavía jóvenes que desean comprometer su vida en esta Fraternidad, tal cual es, y eso da alegría y es un signo de esperanza. Cuando se les ve dar este paso con todo su amor y su entusiasmo, no podemos más que decir: Gracias, Señor. Aquí os presentamos la carta de Jean-François pidiendo su admisión

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