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En la despedida a Miguel, hermano de Jesús en Málaga

Miguel falleció el 9 de marzo de 2021 en la residencia de las Hermanitas de los Pobres de Málaga.                                                                

Bueno Miguel, hermano. Aquí estamos. Me imagino que viéndonos has torcido un poco la boca, has abierto grandes los ojos (como solías hacerlo) y con un gesto has preguntado ¿qué hacen estos aquí? Y esa sonrisa un poco burlona se ha dibujado en tu cara.


Pues sí, aquí estamos solamente para decirte que te queremos, que agradecemos al Padre la ocasión de haber podido compartir uno u otro momento contigo de nuestras vidas y celebrar, también contigo, el abrazo de acogida que este Dios Padre/Madre te ofrece después de tantos años gastados/ganados en SU búsqueda.

Te has ido de forma abrupta. Es verdad que estos tiempo duros de pandemia habían hecho mella en tu físico e ibas disminuyendo despacito; pero todavía el lunes paseabas con Paco por el jardín de la casa de las Hermanitas de los Pobres y nada hacía presagiar un desenlace tan rápido ¡vamos, que ni tiempo para acabar de desayunar!

Te has ido sin ruido, como te escapabas de los grandes encuentros, de las reuniones tumultuosas…y buscabas el encuentro personal, el cara a cara donde te sentías más cómodo porque escuchabas mejor y podías explicarte, con más confianza, en ese castellano rebelde que nunca conseguiste dominar.

Todos te hemos conocido y sabemos de tu carácter un poco arisco, ese humor desconcertante que nos dejaba perplejos… tu enorme timidez.

Pero ¿sabes? Siendo cierto, no es nada. Si algo nos llama la atención de ti es tu profunda generosidad, tu enorme humildad y disponibilidad. Un antiguo Prior nuestro me decía de ti: “Tiene un corazón tan grande que a veces confunde sus deseos con la realidad”. Creo que es verdad. Eso ha caracterizado tu vida: Nada a medias. Impresionado por la realidad de los inmigrantes andaluces que iban apara Alemania: pues tú ibas con ellos; trabajar de taxista sevillano, compartiendo taxi con otros: pues tú ocupándote de la noche; ¿un hermano solo?: allí estabas tú disponible; un migrante encontrado en la calle: a él le entregabas tus horas, tu cartera abierta y a veces con desmesura… Sevilla Acoge, Málaga Acoge… tu gente de la comunidad de Sevilla, amigos fieles y para siempre.

Pero quizás, tampoco eso era lo importante…

¿Cuás es tu secreto, Miguel? Quizás esa fe que te hacía preguntarte, buscar, no siempre de forma muy ortodoxa pero sí valiente y honesta. Quizás ese libro manoseado una y mil veces de San Juan de la Cruz leído y releído; quizás esos momentos largos de oración, desde la ermita de tu sordera, y fijos los ojos en Jesús.


Qué misterio y ¡qué suerte! Poder haber entrevisto esa historia de amor, tejida en el silencio y en lo cotidiano, entre Jesús y tú, tú y Jesús… ¡Ese es tu secreto! Este ha sido tu regalo.

Perdida la memoria (inmediata al menos); si queríamos saber un poco cómo estabas viviendo el momento, había que remontar a tu primera experiencia en la Fraternidad. Recién entrado y enviado a Roubaix (ciudad industrial del norte de Francia) a una fraternidad obrera; tú hijo de familia burguesa, descubres la presencia de Jesús encarnado en la vida de un corralón triste y pobre… fue el “pozo” al que volvías una y otra vez a sacar agua de vida. Ese encuentro de primer enamorado que ya no se olvida y deja marca en el corazón. Ojalá nos ayudes, a cada uno de nosotros, a guardar siempre con mirada de enamorados ese encuentro personal, hondo con Jesús que nos hizo sentirnos queridos, acogidos, puestos en pie y enviados.

Y una última cosa, porque vas a pensar que soy un pesado. Leía hace poco que las historias de nuestros mayores, reflejan cada una “mapas para ir al cielo”. No todos los caminos son fáciles. Los hay tortuosos, imprevisibles, sufrientes, gozosos, agradecidos… El tuyo (como buen taxista) quizás haya sido como un cruce de caminos de todos ellos. Pero una vez despojado y vaciado, y más allá, de ciertas reacciones hurañas de los últimos tiempos… el tuyo ha sido, es… un camino agradecido.

Estos últimos tiempos, cuando te preguntábamos ¿cómo estás? Respondías: “estoy muy bien, bien cuidado, como bien, duermo bien, no me duele nada. Echo en falta la Fraternidad y el barrio, pero me doy cuenta que hubiera sido imposible quedarme allí. Os hubiera condicionado vuestra vida, no os hubiera dejado vivir lo que tenéis que vivir como hermanos”

Ya sabes Miguel. Ahora que estás plenamente en la Fraternidad, cuida de nosotros (de todos) y ayúdanos a vivir lo que tenemos que vivir,

Un beso muy fuerte. Te queremos.

Josemari
Málaga 10 de marzo de 2021

A propósito de la Pascua definitiva del Hermanito Enrique


Pensando en tu vida, voy a hacer mías las palabras de Isabel a María cuando la recibió en su casa y te digo: “¡Dichoso tú que has creído!”  

Querido Enrique:

He aquí que has llegado a tu verdadera Casa para empezar el Año Nuevo en la alegría de tu Señor! Pensando en tu vida, voy a hacer mías las palabras de Isabel a María cuando la recibió en su casa y te digo: “¡Dichoso tú que has creído!” porque has vivido consecuentemente a tu fe.

Dichoso tu, Enrique, que has creído en Jesús de Nazaret y has querido seguirle a Él todos los días de tu vida.

Dichoso tú que has apostado en la felicidad que da el compartir la vida de la gente sencilla, como lo hizo Jesús en Nazaret, y pudiste gozar de ella.

Dichoso tú que supiste vivir en comunidad con Humberto durante 53 años, sufriendo por las dificultades de la relación pero siempre capaz de reanudarla en el perdón dado y recibido.

Dichoso tú que has creído en la amistad y la has ofrecida y acogida consciente del valor inmenso que ella tiene.

Dichoso tú que, al encontrar a una persona, sabías mirarla a los ojos estando totalmente presente a ella.

Dichoso tú que has sabido dar y recibir cariño.

Dichoso tú que has creído en la importancia y la dignidad del trabajo manual y lo has vivido con satisfacción, ayudando a otros a vivirlo así.

Dichoso tú que, parco de palabras, sabías también compartir con gusto y con detalles lo que estabas viviendo.

Dichoso tú que en el último encuentro entre hermanos de la Región pudiste decir tu palabra con sabiduría y con paz.

Dichoso tú que fuiste escuchado con respeto y admiración por tus hermanos.

Dichoso tú que has sido fiel en la oración a tu Señor.

Dichoso tú que celebrabas la Misa lentamente, dando peso a cada palabra.

Dichoso tú que pudiste partir el Pan de la Vida y el pan que fue tu vida.

Dichoso tú que al salir de la operación de hace dos años pudiste responder, al que te preguntaba cómo estabas, “estoy en paz”.

Dichoso tú que supiste reconocer la necesidad de recibir ayuda para las cosas de todos los días y al mismo tiempo luchaste para ser más independiente.

Dichoso tú que pudiste decir, en los últimos tiempos, “Estoy listo para irme”.

Por mi parte, le agradezco al Señor haberte conocido. Cuando yo llegué, en el 1985, tú ya estabas en Holguín y a ti y a Humberto los conocí cuando venían aquí a La Habana por uno u otro motivo. Pero en estas ocasiones pudimos conversar y entre nosotros hubo una buena confianza.

Hoy en el Evangelio Natanael le dice a Felipe: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?” Y Felipe le responde: “Ven y verás”. Estar en tu despedida me dio la oportunidad de tocar con mano el Nazaret tuyo y de Humberto, el Nazaret de la Colorada, y apreciar todo lo bueno que se vive allí. ¡Cuánto han sido queridos, ustedes los hermanos, en su barrio, por sus amigos, por la Iglesia de Holguín! ¡Cuánta amistad con ustedes y entre las personas que su presencia allí ha hecho encontrarse y quererse en solidaridad los unos con los otros! ¡Cuanta cercanía contigo, cuánto cuidado te han proporcionado las personas amigas! Pienso en todas, pero especialmente en Chester y Melba que se han quedado en el Hospital todo el tiempo, pendientes de ti…

Desde la mañana del 31 fue un desfile de personas que te querían y venían a llorar con nosotros tu partida. Me ha conmovido el respeto y el silencio de todos: ni una música se oyó en la noche del 31, y todas las personas pasaban a saludarte, a estar un rato, algunas se quedaron horas o toda la noche. Las vecinas iban y venían preparando café para todos. Mons. Emilio estuvo presente a cada momento, al tanto de todo, previniendo dificultades, resolviendo cosas. El diálogo con los hermanos fue continuo para todos los detalles. La Misa fue sencilla, como te hubiera gustado, con mucho espacio para los testimonios. Al finalizar la celebración, el carro no había llegado y nos quedamos un rato largo a la puerta de la Iglesia, cantando y rezando sin impaciencia, como aprovechando la posibilidad de poder quedar un rato más contigo.

En el cementerio te acogió un sepulcro en el que había ya otras personas – como “uno de tantos”. El llanto inconsolable de una amiga tuya “¡Ah, mi viejito, mi viejito!” hizo de trasfondo a las palabras de Bendición del obispo… Me pareció una coronación de tu vida, dada a Dios y a su pueblo más pobre.

Enrique, tú ya has llegado… ayúdanos a ser fieles cada día a nuestro Nazaret, allí donde el Señor nos ha llamado a vivir.

Emanuela, hta de Jesús

"Bons Samaritains" (Cuba)


Documental sobre los Hermanitos de Jesús, que por mas de 50 años viven entre los mas pobres en Cuba, sirviendo a la comunidad.                       
El estudiante de periodismo Ernesto Herrera Pelegrino eligió la vida de los dos hermanitos para un documental titulado Bons Samaritains que muestra cómo usar, de manera intencionada, los recursos retóricos en la realización de un documental audiovisual.

Pueden leer más sobre este documental en esta direccion: https://holguincatolico.org/2017/06/09/los-hermanitos-de-jesus-en-video-documental/




Cuba: Fallece en Holguín el hermanito Enrique

En Cuba, desde 1965, optó por vivir como trabajador, ofreciendo su testimonio y compartiendo la vida cotidiana de sus vecinos.              
Artículo de A. Cantero en https://holguincatolico.org

Una breve nota de Mons. Emilio Aranguren Echeverría anunciaba el 31 de diciembre que a las 8.20 am había fallecido el Hermanito de Jesús, Enrique Ferrie, a los 87 años de edad

El Hermanito Enrique, como todos le conocían, llevaba varios días luchando por mantener la vida, después de una caída que le había causado un golpe en la cabeza con el subsecuente deterioro que no pudo superar.

El día anterior, el mismo hermanito Enrique había mandado un abrazo para todos a través del Obispo.“¡Lindo día para los Hermanitos: el de la Familia de Nazaret!” comentó el Obispo al comunicar su fallecimiento.

En su nota, el Obispo de Holguín anunciaba que la comunidad de los Hermanitos y los vecinos habían decidido tener el velatorio en su casa del barrio de La Colorada por la tarde y noche del día 31 y en la mañana del día primero de enero sería trasladado a la Parroquia de San José para la Misa de Exequias y posterior entierro en el Cementerio de Mayabe.
 
El hermanito Enrique, centro, orando con la comunidad. Izq. el hermanito Humberto

En La Colorada, los vecinos comentaban que el Hermanito ya deseaba encontrarse con Dios y hacerlo en un día festivo.

Nacido en Francia, Henri Ferrié había llegado a Cuba hace 53 años, motivado por la espiritualidad de Charles de Foucauld, (1858-1916) un sacerdote francés que en 1901 abandonó una vida acomodada para vivir en Beni Abbes, Argelia y después entre los Tuaregs en donde murió asesinado. Su ejemplo guió el establecimiento de la fraternidad católica de Los Hermanitos de Jesús a la que Enrique pertenecía.
  
El hermanito Enrique poco después de llegar a Cuba

En Cuba, desde 1965, optó por vivir como trabajador, ofreciendo su testimonio y compartiendo la vida cotidiana y las carencias de sus vecinos.

Junto al hermanito Hubert Paul Hazard se estableció primero en Güines en el barrio rural “Paraíso”, donde trabajó como carpintero. Después, ambos se trasladaron a Holguín en donde han recorrido las calles en bicicleta y ahora, ya ancianos animaban la vida del barrio.
 
El hermanito Enrique en 2.016

Entrevistado recientemente para un documental, el hermanito Enrique admitía que le costaba “no poder caminar sin perder el equilibrio. Trato de aceptarlo como se aceptan los altibajos de la vida humana”, decía.

Había sido ordenado sacerdote pero él insistía en que le llamaran ‘hermanito’. En La Colorada, junto a Humberto, ayudaba a los vecinos a reconstruir sus casas, compartiendo lo que tienen y reuniendo a quienes desean rezar, compartir, o celebrar la Eucaristía con los sacerdotes o el mismo Obispo que les visitaba.


“No me gusta hablar de religión, sino de fe,” solía decir Enrique. “Lo principal es el encuentro con Dios, la vida con Él. Dios merece ser amado radicalmente, con amor loco.”

Su ‘amor loco’ se ha visto colmado, hoy, al encontrarse con su Dios y hermano, Jesús.

Farlete: las cuevas de San Caprasio y un silencio cómplice

Ramón y Enrique llevan más de cuatro décadas en Farlete y reciben en el monte a quienes buscan estancias breves de meditación.            
Extracto de un artículo publicado en www.heraldo.es

Los Hermanitos de Jesús, la congregación laica y católica fundada por el francés Charles de Foucauld a principios del siglo XX llegaron a Farlete en 1956. Foucauld, seguidor fehaciente del ejemplo de humildad de Jesús de Nazaret, vivió una existencia mundana hasta su conversión, y murió asesinado en 1916; casi un siglo después, en 2005, fue beatificado. Mucho antes de ese notabilísimo reconocimiento, ya le habían brindado un homenaje más directo; cinco jóvenes sacerdotes se instalaron en el Sahara en 1933 para vivir según los postulados espirituales de Carlos de Foucauld. Es el comienzo de la fraternidad de los Hermanitos, quienes comenzarían a vivir en pequeñas comunidades y ambientes populares a partir de 1947.

"Los primeros hermanos llegaron aquí hace sesenta años −señala Raymond Dubrés, el hermano Ramón para sus vecinos− y La Sabina se convirtió en el lugar de noviciado de la congregación. Un punto perfecto para recibir la formación;yo llegué en 1973 y tras un tiempo allá, pasé a vivir en el pueblo, a partir de 1979. He tenido diversos oficios y, sobre todo, he tratado de ejercer el de buen vecino, integrado en la vida cotidiana del pueblo".


Nacido hace 74 años en la zona del Jura, junto a la frontera suiza, este galo se ha hecho aragonés casi al cien por cien. "Allá en mi tierra es todo verde, todo bosque y altura... pero el caso es que me cuesta acostumbrare al clima de las montañas cuando voy a visitar a mi familia en Francia; yo me siento muy monegrino".

Ramón comparte un piso con el otro hermano de Foucauld residente en Farlete; es Enrique, barcelonés. Una enfermedad limita actualmente su operatividad física día a día, sin menoscabo de la fortaleza espiritual. "Aquí estamos dos, sí; durante mucho tiempo fuimos tres, pero Renato, que es francés como yo, reorientó su vida y decidió casarse: reside en Villamayor. Nosotros vivimos con un ideal, la cercanía a la gente y la puerta abierta de nuestra casa. Eso sí, de vez en cuando nos retiramos un poco a orar y tomar distancia de lo cotidiano, para buscar en el interior y aprender de lo vivido".

De lo cotidiano a la cueva

Ramón y Enrique huyen de misticismos, y no ejercer de profetas ni de psicólogos. "Yo he visto crecer varias generaciones, pero soy un vecino más del pueblo. Es cierto que hacemos los tres votos de la vida religiosa, pobreza, obediencia y castidad, pero al ser tan pocos, nos regimos por tiempos y modos diferentes a los habituales. Por ejemplo, no somos confesores ni consejeros: la gente no viene a casa a buscar palabras sabias, solo a visitar al amigo de un modo normal. Otra cosa son los visitantes de las cuevas, claro".

Ramón, Enrique y anteriores Hermanitos de Jesús acondicionaron (con la anuencia de las autoridades locales) unas cuevas en el límite de los términos municipales de Farlete y Alcubierre, aún en el lado farletino, situadas en la loma de San Caprasio. Esas cuevas, por cierto, eran escondite predilecto del famoso Bandido Cucaracha en el siglo XIX. La pista desde el pueblo es exigente para los vehículos normales; en tiempos se hacía en burro o a pie, y ahora conviene llevar todoterreno o coches altos.

El silencio redentor

En esas cuevas, equipadas con las exigencias mínimas para la supervivencia, no hay telefonía (señal nula) ni electricidad. "Quienes vienen a las cuevas −aclara Ramón− en busca de un retiro ansían lo mismo que nosotros cuando salimos de lo cotidiano por unos días y nos instalamos en esos lugares de silencio absoluto; tomar distancia, entenderse mejor. Tienen cama, mesa, estantes, camping gas para cocinar y una pequeña estancia de meditación, dentro o en una cuevita contigua. La gente viene una semana, dos; piden lo que necesitan antes y me dicen si quieren que subamos algún día concreto. Aparte de las cuevas, tenemos un cabaña más cerca de Alcubierre, con la misma intención de retiro. No cobramos nada: si la gente quiere dejar algo, lo usamos para aprovisionar al siguiente huésped".

Una sola cosa aflige a Ramón mientras recorre la pista de ida y vuelta a las cuevas. "En febrero del año pasado, un tornado arrasó con la vegetación en San Caprasio, y dejó muchos árboles partidos que, como veis, siguen así; además del desastre para el monte, esos árboles partidos y secos aumentan el peligro de incendios. Debería remediarse esto".

Ahora mismo solamente hay doce Hermanitos de la congregación creada por Foucauld residiendo en España. Hay duplas en Barcelona, País Vasco, un pueblo de Burgos, Málaga y Asturias, además de la establecida en Farlete. Raymond deja una idea como telón, y el propio telón entreabierto, para que la trama quede abierta a cualquiera. "Jesús se puso el último de la fila, al servicio de todos. Tratamos de seguir ese camino".

Enlace al artículo completo con video incluido:
http://www.heraldo.es

La vida es más fuerte que la muerte: vida cotidiana en la tormenta siria

En Damasco los hermanos compartieron la vida de su pueblo en los tiempos buenos, ahora continúan este camino en horas de dolor.

Amir es un hermano egipcio de la fraternidad de Choubra El Khayma (El Cairo). Aprovechando un encuentro con los hermanos de su zona tuvo la ocasión de visitar a los hermanos del Líbano y de Siria. Nos cuenta lo que percibió de los sufrimientos y esperanzas, de la bondad y la voluntad de vivir de la gente en Damasco y otros sitios de Siria.


Leer su relato en Noticias a los Amigos de la Fraternidad nº 22:
https://media.wix.com/ugd/2ca777_5c46db4611694282a05675d1b681f3ed.pdf#page=16

Desde un pueblecito tanzano

Durante un montón de años mi compañera inseparable fue la azada: instrumento de sudor pero también de posible redención.   
Lorenzo vive en Murugaragara, en Tanzania, desde 1983. Nos habla de lo que ha vivido desde el comienzo y así nos cuenta la evolución de la gente concreta con la que comparte su vida.


Leer el testimonio en Noticias para los Amigos de la Fraternidad nº 22:
https://media.wix.com/ugd/2ca777_5c46db4611694282a05675d1b681f3ed.pdf#page=12

Los primeros pasos de Filip en la Fraternidad


Reflexionaba sobre mis deseos y estaba seguro de que quería comprometerme en la vida religiosa. Deseaba vivir sólo para Dios.

 


Filip es el último en llegar al grupo de hermanos de Polonia. Desde el final de su noviciado vive en la fraternidad de Varsovia. Nos cuenta su proceso de búsqueda en la vida religiosa y lo que ha encontrado en la Fraternidad en contacto con los hermanos y con la gente con quien ha compartido sus primeras etapas en la vida religiosa. 




Leer su testimonio en Noticias para los Amigos de la Fraternidad nº 22: 
https://media.wix.com/ugd/2ca777_5c46db4611694282a05675d1b681f3ed.pdf#page=7

Quinson, la belleza de la madre-tierra y el huerto de Teo



La fraternidad se estaba muriendo y ahora está bien viva, ¡aleluya!                                       

Teo vive en Quinson, un pueblecito de 500 habitantes en la Provenza francesa. Hay cosas muy hermosas en Quinson y se entiende bien que Teo tenga una mirada sobre su huerto, sus hermanos y la gente que les rodea como “espacios” hermosos que hacen hermosa y buena a nuestra madre-tierra y que son una alabanza al Señor.


Leer su testimonio en Noticias para los Amigos de la Fraternidad nº 22: 

Las cuevas de Farlete (Zaragoza)

El lugar invita al silencio y a una mirada interior, a sentirse pequeño, a hacerse pequeño con tanta belleza delante.....
     



Se sitúan en los Monegros, en la sierra de Alcubierre: un mundo rural que como en otros lugares, sigue produciendo el éxodo de la juventud y un tipo de empobrecimiento generacional. Pueblos con fecha de caducidad.

Las "cuevas" están situadas en la sierra, (a unos 7 km.), que domina el pueblo. Nos ofrece su belleza paisajista a los 4 puntos cardenales: al norte los Pirineos, al sur el valle del Ebro con Farlete en la llanura, al oeste el Moncayo.


Dos cuevas están en el inicio de barrancos, frente a la llanura monegrina. y hay también una casita en medio del pinar orientada al norte. Están habilitadas con todo lo necesario. Se sube desde Farlete, con el coche por la pista, en media hora.
Para venir a pasar un tiempo en las cuevas, hay que destacar algunos puntos, o actitudes frente a la vida. La vida en nuestra sociedad de hoy nos exige más que en otros tiempos para vivir en autenticidad, con coherencia. Uno va creciendo en años, pero también en exigencia de interioridad. La búsqueda se sitúa a muchos niveles. Hacemos opciones nunca acabadas, pasamos por conversiones sucesivas, vivimos contradicciones; todo en nuestra vida se alimenta de las interacciones entre la vida comunitaria en nuestro entorno inmediato y el crecimiento personal con sus retos.

Hay algo básico para vivir hoy: la necesidad de espacio interior de silencio. No se puede escuchar sin silencio: es una cuestión de calidad de vida, no es el silencio de estar callado y no hablar. Si uno esta tan lleno de sí mismo, de su propio ruido, no puede entrar en esta dimensión de calidad de vida. Y no puede aprender del Otro, de los otros. En cada cueva hay el pequeño libro de Pablo d’Ors, “biografía del silencio”, que indica el camino y que la gente aprecia.
 
Es también una calidad de la mirada. Lo que se dice del silencio se aplica también a la mirada. La mirada distraída, querer verlo todo y rápidamente, para luego poder aparentar saber de todo, nos saca de nuestro yo verdadero. La mirada para controlarlo todo para dominar a los demás es otro camino equivocado.
Se trata de construir una mirada amorosa de la realidad, hecha de confianza, descartando los prejuicios y los miedos: es una vía liberadora. Es la única manera de poder abrazar la realidad amorosamente, con un corazón abierto.

El hermano Carlos, su vida, sus conversiones, su constante búsqueda nos invitan. Su fascinación por Jesús, el humilde carpintero de Nazaret, nos enseña mucho de este camino de contemplación, para hacernos más contemplativos, desde la humildad “social”. Fue cautivado por la humildad de Jesús, hasta la llamó “abyección”, cautivado que estaba por la humildad de Dios.


El lugar invita a este silencio y a esta mirada interior, a sentirse pequeño, a hacerse pequeño con tanta belleza delante. Su flora y su fauna de zona semidesértica en las distintas estaciones del año, el bosque de pinos y también unas escasas sabinas, son un pulmón verde en medio de tanto ocre.
La "historia" de las cuevas como lugar de experiencia de la presencia del Otro, totalmente "Otro" empezó con la presencia del noviciado de los hermanos: permitía esta experiencia de conocimiento de sí mismo en la soledad, el misterio de la persona en su hondura, la introspección necesaria para amarse y amar a los demás, para dejarse amar, para ser persona "entera".
La experiencia de la gente que viene confirma lo que ofrece el lugar. Estos últimos años han venido jóvenes, algunos en un momento de encrucijada al final de sus estudios, cuestionándose el sentido de la formación recibida y cuestionando lo que se les ofrece como futuro, buscando una alternativa. Me han hecho muy sensible a estos momentos de intensa búsqueda que tienen.

El uso del móvil al final del primer o segundo día permite un seguimiento para verificar si la persona aprovecha verdaderamente este momento tan especial y lo vive bien: doy los consejos que me parecen útiles para este aprovechamiento. Suelo aconsejar no leer mucho, escribir cada día lo que se percibe, suelen salir cosas que la vida ordinaria no deja aflorar. Y a veces es doloroso. Aconsejo pasear, hacerse sensible al entorno, a la naturaleza, al viento, al calor, al frio, a los pájaros, a todo lo que la vida urbana con sus prisas no permite sentir: dejarse “oxigenar”, respirar hondo.

También insisto en restablecer la confianza perdida en uno mismo, el sentido de la libertad, superar miedos, nombrarlos…

Ramón, febrero de 2017.

Hasta siempre, hermanito Juan

Artículo publicado por Alejandro González el día 1 de febrero de 2017 en La Opinión de Málaga.            
  Juan Blanquet du Chayla empezó a llevar libros a los pacientes del Civil y hacía de traductor con los inmigrantes.

«El secreto de la vida está en compartir, pero no de cualquier manera». Así terminaba el reportaje que tuve la oportunidad de hacer sobre el hermanito Juan, con motivo de la concesión del premio que la Delegación de Salud le otorgó en febrero de 2004.

«Si hay alguien que se merece un reconocimiento de este tipo ése es el hermanito Juan», me confesaba con admiración el entonces delegado de Salud, José Luis Marcos, con quien compartió más de una vivencia en el Hospital Civil y a través del entonces ilegal sindicato de Comisiones Obreras, en los años de la transición.

Porque el hermanito Juan era ante todo una persona comprometida. Juan Blanquet du Chayla nació en París el 1 de marzo de 1924, en el seno de una familia de la alta burguesía.

Hijo de un capitán militar de navío, cruzó a pie los Pirineos junto a 12.000 personas, huyendo de los nazis. En 1943 llegó a Málaga donde fue hacinado en la plaza de toros, junto a otros refugiados, con destino al norte de África, donde los norteramericanos estaban preparado un ejército que desembarcaría en el sur de Francia.

Siguiendo la tradición familiar, ingresó en una escuela de oficiales en el norte de África, pero no pudo participar en el desembarco. Defraudado, se alistó como voluntario para participar en la guerra de Indochina, donde luchó desde septiembre de 1946 hasta finales del 47, en que fue herido. Durante el viaje de vuelta en barco, no dejó de preguntarse por las razones que mueven al ser humano para tanta destrucción.

De vuelta a casa, descubrió una comunidad religiosa en la que había que trabajar para vivir y tras un año de noviciado en El Aaiún (Sáhara) juró los votos de pobreza, obediencia y castidad en la Congregación de los Hermanitos de Jesús del Padre Foucauld.

Recibió el encargo de formar grupos de tres o cuatro personas dispuestos a trabajar y vivir con los más pobres. Y en el 59 decidió venir a Málaga, atraído por el entonces obispo Ángel Herrera Oria y la presencia de las Hermanitas de Jesús del Padre Foucauld en las chabolas de la playa de San Andrés.

Durante dos años trabajó de albañil y vivió con una familia gitana de nueve miembros en los corralones detrás del cine Andalucía. Trabajó dos años en la recogida de basuras del Ayuntamiento de Málaga hasta que en 1967 ingresó de celador en el Hospital Civil. Allí dejó una huella indeleble entre quienes le conocieron.

En 1973 se ordenó sacerdote y al morir Franco se unió junto a varios trabajadores del Hospital Civil en la lucha obrera.

«Siempre estaba al servicio de los demás. Era una persona entregada, buena y muy querida», recuerda emocionada Teresa García Ballesteros, responsable de la biblioteca del Hospital Clínico.

Y es que el hermanito Juan fue quien comenzó a llevar libros a los pacientes ingresados en el Hospital Civil. Incluso después de su jubilación, en 1987, siguió colaborando en el hospital con la asociación Málaga Acoge haciendo de traductor con quienes no conocían el idioma.

En noviembre de 2002 ingresó en la residencia de las Hermanitas de los Pobres, donde tuve la ocasión de charlar con él. La memoria de aquellos años me trae recuerdos de una persona tranquila, comprometida, llena de vida y sobre todo ligera de equipaje.

«Terminar mi vida aquí me parece consecuente. He querido vivir la vida de los obreros y ahora comparto la de la tercera edad», decía sereno. Descanse en paz. 
Enlace al artículo original:
http://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2017/02/02/hermanito-juan/906927.html

Celebrando la Pascua del hermanito Juan

Semblanza de la vida de Juan Blanquet, hermano de Jesús, por Josemari en la celebración de su funeral.            

Querido Juan, hermano, hermanito: 

Ya ves… Estamos reunidos en torno tuyo para celebrar tu PASCUA DEFINITIVA; celebrar el ENCUENTRO PLENO CON EL PADRE, cuyo rostro y su presencia en medio de la vida de la gente sencilla y humilde, buscaste con pasión y fidelidad. 

Tú estás de fiesta y nosotros, contigo, también. 
  
 
Ya ves… La variedad de gentes que nos hemos reunido para dar gracias al Padre por tu vida. Sí, tus compañeros y compañeras de la Residencia (con los que compartiste tus últimos días); el personal que ha cuidado de todos vosotros; las Hermanitas y una enorme variedad de amigos, compañeros de trabajo, de luchas sindicales, de hermanos y hermanas con los que pudiste hacer un trecho de camino juntos. Un grupo de AMIGOS, porque, quizás, si algo quisiste vivir fue precisamente la hermosura y el tesoro de la amistad. Si algo se pudiera decir de ti es que fuiste AMIGO FIEL. De aquellos que encontraste en tus primeros tiempos en Málaga en la Plaza de Santa María (la familia que te acogió y que hoy están presentes); compañeros de la obra; vecinos de la Estación del Perro; de los compañeros de trabajo del Hospital Civil, soñadores como tú de conseguir unas condiciones dignas para los pacientes y los trabajadores; amigos de la Frater, de la Familia Espiritual del Hno. Carlos de Foucauld…. 

Una hermosa red, tejida con finos hilos de amistad y cariño, de fidelidad y constancia… 

¿Sabes Juan, hermano? me dicen de presentar una breve semblanza de tu vida entre nosotros. ¡Cómo si fuera posible resumirla en una líneas escritas apresuradamente! ¿Cómo poder narrar lo hondo de una vida, tejida en el calor del misterio del corazón de Dios? 

Que naciste un 1 de marzo de 1924, en París, en el seno de una familia de cierto abolengo y tradición militar; que muy pronto, demasiado pronto, vuestra madre (tuya y de Paul y Gabrielle) os dejó, dejando un hueco que dejó huella. 

Que viviste en primera persona el drama de la 2ª Guerra Mundial, y que con 19 años, iniciaste un primer éxodo que te hizo atravesar España, con la intención de unirte en el norte de África al Ejército Francés de Liberación y en esos avatares, llegaste, con otros muchos, en Diciembre de 1943 a Málaga. Recluidos en la Plaza de Toros y a la espera de atravesar el estrecho. ¿Premonitorio? 

Que no pudiendo participar en el desembarco que liberaría Francia; formado como militar, te presentaste voluntario para ir a la guerra de Indochina (Julio 1946-Diciembre 1947); herido eres repatriado… Un segundo éxodo, éste no solo geográfico, sino espiritual. El largo viaje de regreso en barco, te permitió buscar en lo hondo de tu corazón las razones del sufrimiento que provocan todas las guerras; la muerte de tus camaradas y amigos; la muerte y destrucción de los hasta ahora tenidos como enemigos. 

De esta experiencia surge tu deseo de volver tu corazón hacia Dios, Padre de todos, sentido último de nuestras vidas, propuesta de fraternidad universal. 

Descubriste los Hermanos de Jesús que comenzaban su caminar y te sedujo la invitación de Jesús a vivir su vida de Nazaret. Buscar su rostro en medio de la vida ordinaria de las gentes sencillas; en el barrio, en el trabajo, en la amistad; y en los ratos personales y silenciosos dejándose mirar por Jesús de manera que fuera moldeando nuestra mirada, nuestro corazón… Y otro éxodo a vivir, en 1948 entras en los Hermanos de Jesús: El Abiodh en Argelia, Lyon, Chile, estudios de teología hasta que en 1955 pronuncias tus votos perpetuos. 

En 1959 te vemos llegar a Málaga… joven, alto, guapo, ojos azules… expectación ante este joven religioso que pasa horas en oración en la Iglesia de Santiago y comparte vida y trabajo con la gente… Fuiste acogido con cariño por la Iglesia de Málaga. Quizás buscabas el último lugar y el anonimato de la vida de Nazaret, pero puedo asegurarte, que a tu pesar, enseguida hiciste parte del paisaje malagueño. 

¿Cómo no mencionar tu ordenación sacerdotal celebrada en 1973? Los que compartimos la vida contigo, somos testigos de la importancia de este momento en tu vida. Te marcó profundamente, te abrió a un acompañamiento y a una presencia a comunidades con las que compartías eucaristías (religiosas, laicas, fraternidad secular); a acompañar a la Frater: animando y celebrando con ellos la fe, disponible a quien te buscaba para acoger confidencias, anhelos, para rezar juntos. 

Viviste una buena e intensa vida laboral: Algunos años trabajando en la obra; en la dura recogida de basura de aquella época y, por fin, en 1967 entras como celador en el Hospital Civil donde permanecerías hasta tu jubilación en 1987. 

Cuántas historia podrían contar muchos de los aquí presentes… Movimiento Obrero, sindicato, CCOO… momentos de lucha y momentos de fiesta… 

Una vez jubilado, no abandonaste el mundo hospitalario: voluntario en el servicio de Biblioteca del Clínico, paseando con tu carrito lleno de libros por los pasillos y habitaciones del hospital; la visita en nombre de Málaga Acoge, de extranjeros ingresados que no conocían bien el castellano, atento a servir de cauce de comunicación con los médicos, a prestar pequeños y múltiples servicios, el hospital Carlos Haya conoció tus desvelos… 

Bueno y en noviembre del 2002, un nuevo éxodo… dejas la fraternidad y te vienes a vivir a la Residencia de las Hermanitas de los Pobres. Una nueva etapa, un nuevo viaje… el último. 14 años y dos meses… tiempo de abandono, de ir clavando en la Cruz de Jesús autonomía personal, deseos y salud… Tiempo para ir abandonándose, para ir vaciándose, para ir preparándose a escuchar la última llamada… la de la confianza y el abandono, la del éxodo definitivo; la llamada de tu Bien Amado Hermano y Señor Jesús que te llama por tu nombre… 

Y tu Amén definitivo, pronunciado para siempre la madrugada del 30 de Enero. 

 Málaga 31 de enero de 2017

La pequeña liturgia de la vida cotidiana


En lo infinitamente Pequeño y en todas las cosas buenas de la vida cotidiana es como celebramos.               

Jean-François vive en Toulouse con Benoît, Jacques y Michel. Trabaja como enfermero y en los dos pequeños acontecimientos de la vida cotidiana que nos describe en su diario, nos cuenta que todo lo que hace (trabajo, encuentros, desplazamientos...) puede convertirse en oración.

Leer el testimonio en Noticias para los Amigos de la Fraternidad nº 21:
http://media.wix.com/ugd/2ca777_e0ae309a81514d33939b9e3572b6c26f.pdf#page=24

La alegría de vivir nuestra vida nazarena con musulmanes

Para algunos de nosotros el Islam no es una ideología. Son hombres y mujeres que encontramos.               

Taher vive desde siempre en el sur argelino, desde hace varios años en Tamanrasset con Antoine y Jean-Marie. Los hermanos viven una cercanía con muchos amigos musulmanes con quienes comparten una vida sencilla y son acogidos por lo que son.
Leer el testimonio en Noticias para los Amigos de la Fraternidad nº 21:

Vivir plenamente hasta el final dando gracias


La próxima puerta a cruzar será la que me hará pasar de este mundo al otro, en el que pienso a menudo.           



Thierry acaba de entrar en una casa para personas mayores de su país de origen
después de haber vivido en Londres durante 42 años; de ellos 39 dedicados al ‘Arca’ de Jean Vanier en cuyo inicio estuvo implicado, en un contacto cotidiano con personas con diversas discapacidades y viviendo una vida comunitaria mixta, viviendo todo esto como una riqueza que le había ofrecido la vida.

Leer su testimonio en Noticias para los amigos de la Fraternidad nº 21: